El futuro de Manuel Adorni se define en 15 días: nuevos chats, audios y una inminente indagatoria

En los próximos quince días se podría definir el futuro judicial y político del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La investigación por posible enriquecimiento ilícito, en la que figura como imputado, sigue generando nuevas pruebas comprometedoras. A eso se suma que el juez Ariel Lijo podría llamarlo a declaración indagatoria en el corto plazo, pero en el marco de otro expediente: el que busca determinar si el funcionario cometió el delito de negociaciones incompatibles con la función pública al viajar a Punta del Este en un jet privado pagado por un amigo, Marcelo Grandio, y por una productora vinculada a este último que fue beneficiada con contratos con la TV Pública. El magistrado aguarda una última medida probatoria: el entrecruzamiento de llamados entre el hoy jefe de Gabinete, Grandio y un directivo de la empresa que ganó dinero gracias al Estado.

Aunque la causa por enriquecimiento ilícito es la que más impacto tiene, la posibilidad de una indagatoria y un procesamiento podría ser provocada por el caso con menor exposición de todos en los que Adorni es el principal sospechoso de haber incumplido la ética pública.

En paralelo a estas potenciales novedades negativas, Clarín pudo saber, siempre de acuerdo a fuentes judiciales, que el jefe de Gabinete intentaría retomar la iniciativa presentando en el corto plazo su declaración jurada de bienes. La información que llegó a Tribunales es que esto podría ocurrir el viernes 29 de mayo o el lunes 1 de junio. Se verá.

Pero conviene ir por partes. Las nuevas pruebas en los dos expedientes donde su situación procesal parece complicarse tienen que ver con sus propias comunicaciones.

Un ejemplo: la Justicia inició la semana pasada la extracción del contenido del celular de Matías Tabar, el contratista elegido por Adorni para demoler y reconstruir la casa en el country Indio Cua que compró su esposa a fines de 2024 y que no figura en la DDJJ del funcionario.

Esto sucede en la causa por enriquecimiento ilícito, donde el fiscal es Gerardo Pollicita y el juez es Lijo. Las fuentes judiciales afirman que ya se dio por probado que la obra para demoler, construir y redecorar el inmueble tuvo un costo de alrededor de 245 mil dólares.

La casa de Adorni en Indio Cua antes de las obras.
La casa de Adorni en Indio Cua después de las obras que costaron 245 mil dólares.

Tabar testificó el 4 de mayo que eso invirtieron los Adorni en la propiedad. La noticia provocó un hito en el “Adorni-gate” y generó shock en el Gobierno, ya que se habrían pagado en efectivo.

Hace pocos días, el contratista se presentó de nuevo ante la fiscalía y aportó decenas de facturas, remitos y papeles que acreditaron las compras de materiales y los pagos de mano de obra durante el año que duró la reconstrucción del lote 380 de Indio Cua. Las pruebas más relevantes sobre este punto, y otras variables más sensibles, surgirán del contenido del celular de Tabar que él mismo entregó.

Una de las facturas que presentó el contratista de Adorni por la compra de materiales para la casa del funcionario en Indio Cua.

Un teléfono que quema

El contenido de ese teléfono llegaría a los tribunales a fines de esta semana. De acuerdo a diversas fuentes, las comunicaciones y mensajes de la pericia no solo avalarían cómo Adorni pagaba en dólares a sus contratistas para que ellos abonasen, a su vez, a albañiles, pintores, paisajistas y hasta al carpintero que diseñó treinta y seis muebles a medida. La misma modalidad fue confirmada por todos los testigos que realizaron operaciones comerciales con el funcionario.

El celular de Tabar quema. Clarín está en condiciones de asegurar que surgirán chats, fotos y, sobre todo, audios donde se escucharía al jefe de Gabinete no solo dando órdenes sobre el presupuesto de su casa -como si no sufriera pesares financieros, pese a que en público se quejaba de lo poco que ganaba como vocero-, sino que también se revelaría cómo intentó direccionar el testimonio judicial de su contratista.

Tabar se negó a prestarle ayuda y así lo expresó en varios mensajes. Adorni habría insistido, sin suerte.

El detalle de obras realizadas por el constructor Matías Tabar en la casa de Manuel Adorni en el country Indio Cuá.

De acuerdo a la reconstrucción fidedigna de esos mensajes, la dinámica entre los Adorni y sus contratistas duró un año, centrada en la remodelación. Pero, tras las denuncias, el objetivo viró: intentó convencerlo de estar “todos alineados”. No pasó. Más bien quedó asentado lo contrario.

Respecto al modo en que Adorni daba instrucciones para ampliar el presupuesto, se puede citar este intercambio:

—”Se rompió un aire acondicionado”, habría contado Adorni.

La respuesta de Tabar fue: “Se puede arreglar…”.

Pero Adorni redobló la apuesta: “Dejá, Matías, compro seis aires nuevos y los mando para Indio”.

Un llamado clave

¿Cómo intentó influir en el testimonio que Tabar daría ante la Justicia?

Pocos días antes de que el contratista se presentase ante Pollicita, Adorni intentó comunicarse con él varias veces. No obtuvo respuesta hasta que Tabar finalmente atendió.

La primera comunicación tras el estallido de los escándalos habría sido: “—¿Cómo estás, Matías? Me imagino por lo que estarán pasando. Justamente te llamo por la declaración…”.

Tabar habría contestado: “—Sí, Manuel. Te vi hablando en el Congreso. Y nosotros acá estamos, la familia nerviosa. Lloran. Imaginate lo que es para nosotros todo esto”.

Adorni insistió: “—Sí, en el Congreso salí ileso. Te pido disculpas por el garrón. Te va a estar llamando mi equipo técnico para ayudarte…”.

Tabar estaba inquieto porque la Justicia le había pedido presentar todos los papeles probatorios del costo de la obra. Le explicitó la situación a Adorni para buscar empatía, pero el jefe de Gabinete insistía. El contratista cortó y se reunió con un asesor legal.

Matías Tabar, el contratista a cargo de las refacciones de la casa en el country Indio Cuá, declaró en Comodoro Py.

Los consejos de ese abogado fueron claros. Tabar escribió entonces a Adorni, vía chat: “—Manu, consulté con quien nos asesora. Te pido que nadie de tu equipo me vuelva a llamar. Yo voy a declarar la verdad”.

Adorni pareció no escuchar y repitió que esté “atento” porque lo llamarían “de mi equipo”. Tabar buscó cortar de modo definitivo: “—Manu, por favor, que no me llamen. Me están comiendo el coco”, escribió.

Adorni envió entonces otro audio mediante el sistema de auto-borrado de WhatsApp, que Clarín comprobó que puede ser recuperado. Usó otro tono: “—Matías, mirá, este audio se destruye. Este tema es de alta volatilidad. Fijate que quienes te van a estar llamando lo harán desde teléfonos que nadie tiene”. Tabar escuchó, no respondió, pero el funcionario le mandó dos audios más que eliminó antes de que los escuchase.

Ahora el que “hablará” es el teléfono que el propio Tabar entregó.

Clarín reconstruyó el ida y vuelta final con el testigo que desató el estrépito oficial, sobre todo con el gasto de los 245 mil dólares cash que Adorni no declaró. Aunque admitió haber pagado otras operaciones con dólares en efectivo, la cifra de la remodelación fue el detonante de las discrepancias en el Gabinete.

La declaración jurada se demora

La senadora Patricia Bullrich rompió el “pacto” de silencio y pidió públicamente que el funcionario presentase su DDJJ. El 7 de mayo, Javier Milei aseguró en *LN+* que ese acto de transparencia era “inminente”. No lo fue.

El retraso del contador de Adorni provocó una reacción negativa en cierto sector del funcionariado y legisladores afines a la Casa Rosada, quienes entendieron que su situación es insostenible si no da explicaciones. Primero alzó su voz Bullrich. Hasta este domingo, se sumaron a ese pedido Francisco Paoltroni y Luis Juez, quien fue más duro: “Mi límite es la corrupción”, marcó. Adorni sigue sin hablar del tema.

Sin embargo, en grupos de WhatsApp de sus vecinos de Indio Cua se muestra con otra firmeza. El fin de semana anterior se quejó y pidió represalias contra un grupo de vecinos o invitados que pasaron frente a su casa y se habrían sacado fotos.

El 31 de marzo, militantes identificados con Juan Grabois se manifestaron en la puerta del country. El jefe de Gabinete mostró su poder de influencia y escribió en el chat grupal que lamentaba lo ocurrido y que tardaría poco en solucionar el incordio. Mandó a un grupo de Gendarmería que llegó a los pocos minutos.

Hubo protestas en el country de Adorni y el funcionario ordenó una custodia de la Gendarmería.

Hoy, una patrulla de esa fuerza, con dos miembros por turno, cuida el acceso a ese barrio cerrado, que cuenta con seguridad propia y al que Adorni llega siempre, siempre, bajo vigilancia absoluta de la custodia oficial.

Fuente: www.clarin.com

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